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El castillo de Alcañiz PDF Imprimir E-mail
Escrito por Oscar Oromí   
Domingo, 13 de Febrero de 2011 01:06

EL CASTILLO DE ALCAÑIZ

 

El origen del nombre de Alcañiz es árabe, quizá de Al-Qannis, podría ser "cañizo" o "las cañas" y no "las iglesias" ,de الكنائس Al-Kanā'is, vieja teoría que presupondría la existencia de comunidades mozárabes. Una de las primeras menciones que encontramos de Alcañiz corresponde al período que va entre la primera conquista de Alfonso I, en 1117, y la definitiva de Ramón Berenguer IV, en 1157. Se trata del Cantar del Mi Cid (1140) donde se cita Alcañiz en manos de musulmanes.

Su origen se remonta a una antigua fortaleza romana que fue recuperada del dominio musulmán por Alfonso I de Aragón en 1117, quedando al cargo de don Sancho Aznar, cinco años después, el rey cedería este lugar a los hermanos Fruela y Pelayo, como punto de defensa que no tardó en perderse. Treinta años después, en 1157 el Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, príncipe de Aragón por su matrimonio con la Reina Petronila I de Aragón, la reconquistaría, ampliando su término para hacer frente al azote musulmán, pero no tardó en volver a perderse, hasta la segunda reconquista llevada a cabo por su hijo Alfonso II de Aragón.

 

En 1179, Alfonso II concedió el castillo de Alcañiz y un amplio territorio a la orden de Calatrava; no obstante, Alcañiz siguió teniendo sus representantes en Cortes y sus habitantes disfrutando de las prerrogativas marcadas en la Carta Puebla que otorgó Ramón Berenguer IV. En este castillo estuvo el rey de Aragón Jaime I el Conquistador en su camino de conquista a Valencia, reuniendo las Cortes en 1238.

Las relaciones entre la Orden y la Villa serían muy conflictivas a lo largo de la Edad Media e incluso de la Moderna, pero el conflicto más grave (la sublevación violenta de los habitantes de Alcañiz contra la Orden) se dio en la primavera de 1283: era el conflicto entre dos poderes, una villa y un concejo que se afianzaba frente a la presión señorial de la orden de Calatrava.

En 1283 la villa de Alcañiz se sublevó violentamente contra el poder señorial de la orden de Calatrava. La Encomienda Mayor de Calatrava se oponia a las ansias de libertad de Alcañiz, ala que Ramón Berenguer IV habia concedido carta de población en 1157. En la pugna venceria poco a poco la población.


En esta población se alcanzó el pacto de la Concordia para la corona de Aragón. Al morir Martin el Humano sin heredero legitimo, los parlamentos de Aragón, Cataluña y Valencia decidierón reunir unos representantes en la Iglesia de Santa Maria de Alcañiz, para buscar la solución. Se alcanzó una Concordia, en virtud de ella, nueve compromisarios, tres de cada reino, se reunirian en Caspe para escuchar a los pretendientes y decidir en derecho a quien correspondia la Corona. De los nueve, seis debian de estar de acuerdo y pertenecer a los tres parlamentos. Corria el año 1412 y del Compromiso de Caspe saldria elegido el rey de Castilla, Fernando de Antequera. En Alcañiz se reunierón las Cortes de Aragón en 1371, 1436 y 1441.


El castillo de Alcañiz está situado en la llamada loma de Pui Pinos. A él se accede tras ascender por el pronunciado camino de ronda y tras pasar por el robusto arco de entrada, el cual, siguiendo el esquema de las fortificaciones islámicas, se dispone perpendicularmente al muro. El castillo fue una especie de alcázar torreado con planta de forma trapezoidal, pero fue modificado en el siglo XVIII. Casi todos los estilos han dejado su huella en él, desde el románico al barroco. Pasando el arco de entrada se encuentra una explanada ante el palacio barroco del siglo XVII. En el ala norte del alcázar se alinean la capilla y la Torre del Homenaje, y en el ángulo noroeste la Torre de Lanuza.

La capilla es la pieza principal de la etapa románica y fue la primera parroquia de Alcañiz. Al sur de la capilla y el claustro se adscriben al siglo XIII. La Torre del Homenaje es gótica, del siglo XIV, consta de cuatro plantas, de las que la inferior sirve de atrio a la capilla y conserva unas bellísimas pinturas murales francogóticas.

 


Los últimos estudios llevados a cabo parecen indicar que el primitivo castillo de Alcañiz fue una de las primeras construcciones de la península en adoptar, a principios del siglo XIII, el modelo denominado Felipe Augusto, caracterizado por su planta regular, por las torres que la flanquean y por la existencia de un patio interior al que dan las diversas dependencias. En él se distinguían una zona con clara funcionalidad religiosa -localizada en la parte norte- y otra de carácter militar -emplazada en la parte meridional. Los principales restos de la zona religiosa son la capilla, el claustro y el conjunto de la torre del Homenaje; los restos de la zona de carácter militar debieron de ser caballerizas y zona del cuerpo de guardia.


La capilla del castillo es la obra principal de la época románica, y su fecha de construcción puede ubicarse al filo del 1200. Estuvo dedicada a la Magdalena y fue la primera parroquia de Alcañiz. A ella se accede por un atrio que es, en realidad, la planta baja de la torre del Homenaje. A su derecha se dispone una bella portada románica que da acceso a la capilla por la zona de los pies, una de las escasas portadas románicas del Bajo Aragón. Está definida por arquivoltas de medio punto que descansan sobre pares de columnas acodilladas en las jambas, con capiteles prismáticos invertidos, sin decoración. Tanto la línea de impostas como la moldura exterior de las arquivoltas se decoran con un interesante ajedrezado jaqués. La capilla es de una sola nave, de planta rectangular y testero recto. Se cubre con bóveda de cañón apuntado, dividida en cinco tramos por medio de cuatro arcos fajones. Estos arcos se apoyan en columnas adosadas, en el lado de la epístola, y en ménsulas, en el lado del evangelio. En esta obra se aúnan las características románicas con la austeridad cisterciense.

En el lado del evangelio se encuentran los restos del sepulcro de Juan de Lanuza, virrey de Aragón y comendador mayor de Alcañiz. Esta obra fue contratada por el escultor Damián Forment en 1537 y es el más importante resto renacentista del castillo de Alcañiz. Se trata de un hermoso sepulcro de alabastro blanco, que sigue el prototipo italiano de pared, con arcosolio para cobijar el sarcófago. Destrucciones sucesivas, iniciadas en el siglo XIX y continuadas en el siguiente, han sido la causa del mal estado actual de la obra. En general, su programa iconográfico se centra en la idea de la salvación, del triunfo sobre la muerte. Se han conservado dos espléndidas figuras de virtudes, identificadas con la Prudencia y Fortaleza, depositadas actualmente en la casa consistorial.

La segunda dependencia de la zona medieval de este castillo es el claustro. Está adosado al muro sur de la capilla y a él se accede por medio de una portada que también abre en arquivoltas de medio punto que descansan sobre pares de columnas acodilladas en las jambas, las cuales poseen interesantes capiteles con motivo de entrelazo. Se construyó a la vez que la capilla, siendo reformado posteriormente, a finales del siglo XIII o principios del XIV, ya dentro del estilo protogótico. Está definido por crujías de dos arcos apuntados, los cuales apoyan en pilares de sección cuadrada. Es también interesante la portada secundaria que comunica el claustro con el patio interior, en la que llama la atención la decoración de su moldura exterior. En el lado este se conservan los restos del sepulcro del comendador García López, bajo arcosolio apuntado.


Finalmente, dentro de la zona medieval destaca su magnífica torre del Homenaje, obra el siglo XIV, excepto el último piso que es fruto de una restauración posterior. Esta torre se asocia con el nombre de Juan Fernández de Heredia, atendiendo a los escudos que en ella se pueden ver. Es una obra ya plenamente gótica que se construyó al oeste de la capilla, elevándose sobre el atrio que da paso a ésta. Sus plantas están cubiertas por alfarjes separados por arcos diafragmas apuntados. Así, sobre el atrio previo a la capilla, se construyeron tres nuevas plantas. Además, se dispusieron dos pórticos basados en un gran arco apuntado: uno que abarca la puerta del atrio y otro que cubre la caja de escaleras. Se ha indicado la posibilidad de que el espacio correspondiente al atrio de la capilla fuese utilizado originalmente como refectorio. Asimismo, la primera planta o planta noble se ha identificado con el palacio del comendador. En el lado sur de esta planta se abre un magnífico ventanal decorado con arcos entrelazados. La segunda planta se ha relacionado con el dormitorio y en ella se abre una gran ventana geminada. En cuanto a la tercera planta, según los datos obtenidos tras el estudio de las marcas de cantero, parece ser que ya se construyó en el siglo XIV, aunque más tarde se reconstruyó. Sufrió una importante remodelación en el siglo XVI, en tiempos de D. Juan de Lanuza.

El castillo de Alcañiz conserva uno de los conjuntos de pintura mural más interesantes de Aragón, con la singularidad de que gran parte de sus pinturas son de temática civil, materia escasamente desarrollada en el panorama general de la pintura mural gótica en España. Estas pinturas datan de la primera mitad del siglo XIV, y constituyen una interpretación regional o local del estilo franco-gótico o gótico-lineal. Siguiendo un criterio topográfico, se pueden distinguir en primer lugar las pinturas de la planta noble de la torre del Homenaje, donde se desarrollan temas conectados con las hazañas bélicas del rey Jaime I. Es también muy interesante el menologio que decora el intradós del segundo arco. En las pinturas del atrio o planta baja de la torre domina la temática religiosa, mientras que en las del claustro, muy perdidas, destaca un gran arcángel San Miguel.

Última actualización el Domingo, 13 de Febrero de 2011 01:09